La hernia discal es una de las causas más conocidas de dolor de espalda y de cuello, y también una de las que más miedo da. La buena noticia es que la mayoría de las hernias mejoran sin cirugía, y que mantenerse activo y seguir un tratamiento de fisioterapia bien planteado ayuda mucho más que el reposo. En esta guía te explicamos qué es, qué síntomas da, cuándo hay que preocuparse y cómo la tratamos en FisioSpace.
¿Qué es la Hernia Discal y Cómo Afecta al Cuerpo?
Una hernia de disco, también conocida como hernia discal, es una afección en la que parte del núcleo pulposo del disco intervertebral se desplaza fuera de su sitio y puede irritar o comprimir los nervios cercanos. Además de la presión, el material del disco libera sustancias que inflaman la raíz nerviosa, y esa inflamación explica buena parte del dolor, el hormigueo, el entumecimiento o la debilidad.
Según dónde aparezca, hablamos de hernia cervical, lumbar o dorsal. La cervical puede dar dolor en el cuello, los hombros y los brazos; la lumbar, en la parte baja de la espalda, las nalgas y las piernas. La dorsal, que es la menos frecuente, suele dar dolor en la zona media de la espalda que puede rodear el tórax como un cinturón.
¿La hernia discal se cura?
En muchos casos, sí. Una revisión de estudios con resonancias de seguimiento encontró que en dos de cada tres personas la hernia lumbar se reducía o desaparecía por sí sola con el tiempo, y que las hernias más grandes y las extruidas eran las que más se reabsorbían (Chiu y colaboradores, 2015). Aun así, lo que importa no es tanto lo que se ve en la imagen como el dolor y la función: con un tratamiento activo, la mayoría de las personas vuelve a su vida normal sin pasar por quirófano.

Señales de alarma: cuándo ir al médico o a urgencias
- Pérdida de control de la orina o de las heces, o dificultad para orinar.
- Pérdida de sensibilidad en la zona de los genitales o el periné.
- Pérdida de fuerza en un brazo o en una pierna que va a más.
- Torpeza al caminar o en las manos, en una hernia cervical.
Hernia cervical
La hernia cervical, o hernia de disco cervical, ocurre cuando el material de un disco del cuello se desplaza y irrita una raíz nerviosa o, con menos frecuencia, la médula espinal. Puede dar dolor, entumecimiento, hormigueo y debilidad en el cuello, los hombros y los brazos.
Síntomas de hernia cervical
Los más habituales son el dolor de cuello que se irradia al hombro o al brazo, el hormigueo o adormecimiento en el brazo o la mano y la pérdida de fuerza. Si aparecen torpeza al caminar, falta de coordinación en las manos o problemas para controlar la vejiga o el intestino, hay que acudir al médico sin esperar, porque pueden indicar compresión de la médula.
Tratamiento hernia cervical
El tratamiento de entrada es conservador: fisioterapia, ejercicio específico para el cuello y la escápula, y control del dolor, con la medicación que paute tu médico si hace falta. La cirugía se reserva para los casos con pérdida de fuerza progresiva, signos de compresión medular o dolor que no mejora tras un tratamiento conservador bien hecho.
Hernia lumbar
La hernia discal lumbar es el desplazamiento del material del disco en la zona baja de la columna. Puede dar dolor, entumecimiento, debilidad y hormigueo en la parte baja de la espalda, las nalgas y las piernas, y es la causa más frecuente de ciática.
Síntomas de hernia lumbar
Lo más característico es el dolor que baja por la pierna, a menudo más intenso que el de la espalda, con hormigueo, entumecimiento o pérdida de fuerza, y que empeora al estar sentado, al toser o al estornudar. La pérdida de control de esfínteres o de sensibilidad en la zona genital es una urgencia.
Tratamiento hernia lumbar
En la mayoría de los casos se empieza con un tratamiento conservador activo: mantenerse en movimiento dentro de lo que permita el dolor, fisioterapia y ejercicio específico, con la medicación que paute tu médico. El reposo en cama prolongado no ayuda y retrasa la recuperación. Si el dolor es muy intenso, el médico puede valorar una infiltración, y la cirugía se reserva para la pérdida de fuerza progresiva, el síndrome de cola de caballo o el dolor que no mejora tras varias semanas de tratamiento bien hecho.

Tratamiento y rehabilitación de la hernia discal
Terapia Conservadora: ¿En Qué Consiste y Cuándo se Recomienda?
Es el primer escalón para casi todas las hernias sin señales de alarma. Consiste en controlar el dolor, mantenerse activo, hacer fisioterapia y ejercicio, y ajustar temporalmente las actividades que más lo empeoran. La fisioterapia es su pieza central.
Fisioterapia para Hernia: Beneficios y Objetivos del Tratamiento
Los objetivos son bajar el dolor, recuperar la movilidad y la fuerza, devolver la confianza para moverse y prevenir nuevos episodios. En FisioSpace lo hacemos con una fisioterapia multimodal: combinamos varias técnicas, cada una con una función concreta, y siempre terminamos en el ejercicio, que es lo que consolida el resultado.
Opciones Quirúrgicas: ¿Cuándo se Considera la Cirugía para Tratar la Hernia?
La cirugía se plantea cuando hay pérdida de fuerza progresiva, síntomas de compresión de la médula o de la cola de caballo, o un dolor que no responde al tratamiento conservador. Las técnicas más habituales son la discectomía y la microdiscectomía; la artrodesis se reserva para casos concretos. La decisión la toma el cirujano de columna junto contigo.

Fisioterapia para la hernia discal en FisioSpace: técnicas y ejercicios
Terapia Manual Fascial
Con la terapia manual fascial trabajamos los tejidos que rodean la columna, que en la hernia suelen estar rígidos y protegidos. Mejorar su movilidad reduce el dolor y facilita el movimiento y el ejercicio.
Osteopatía
Combinamos la fisioterapia con técnicas de osteopatía, como movilizaciones articulares y técnicas sobre los tejidos, para mejorar la movilidad de la columna y de las zonas vecinas, como la pelvis o la parte alta de la espalda, y aliviar el dolor.
Tecarterapia
La tecarterapia (Indiba) aplica energía que genera calor en profundidad. Mejora la circulación de la zona y tiene un efecto analgésico y antiinflamatorio que aprovechamos, con poco calor en la fase aguda y con más en la crónica, para que el resto del tratamiento sea más llevadero.
Láser de Alta Intensidad
El láser de alta intensidad no actúa sobre el disco, que está demasiado profundo para que la luz llegue a él. Lo que hace es bajar la inflamación de los tejidos que rodean la raíz nerviosa irritada y frenar durante unas horas la transmisión del dolor por las fibras nerviosas finas. Ese rato con menos dolor lo aprovechamos para hacer el ejercicio y la terapia manual que el paciente no toleraba.
Esto es lo que han medido los estudios en pacientes:
- Dolor que baja por la pierna o el brazo. En una revisión de 18 ensayos con 1.095 pacientes con dolor irradiado desde la columna cervical o lumbar, el láser de alta intensidad redujo el dolor 1,8 puntos sobre 10 más que un tratamiento simulado. Sumado a la fisioterapia, lo redujo 1,4 puntos más que la fisioterapia sola (De la Barra Ortiz y colaboradores, 2025). Los autores califican la calidad de las pruebas como baja, porque los ensayos son pequeños.
- Hernia lumbar con pérdida de fuerza en el pie. En 133 pacientes, añadir diez sesiones de láser de alta intensidad a la rehabilitación mejoró más la fuerza y la marcha que la rehabilitación sola: volvieron a caminar con normalidad de puntillas y de talones el 74 % frente al 16 % (Tache-Codreanu y Trăistaru, 2024).
- Hernia cervical con dolor en el brazo. En un ensayo doble ciego con 60 pacientes, el láser redujo el dolor del brazo y mejoró el movimiento del cuello más que el placebo (Konstantinovic y colaboradores, 2010).
Lo que el láser no hace es sustituir al ejercicio: en esos estudios la capacidad para hacer vida normal mejoró sobre todo gracias al ejercicio. Por eso lo usamos dentro del plan de fisioterapia, nunca solo. Algunas personas notan algo más de dolor durante unas horas tras las primeras sesiones; es transitorio y conviene saberlo antes de empezar. Tienes más detalle sobre el láser en el dolor que viene del nervio en nuestra guía sobre el dolor de nervio.
Neuromodulación Percutánea
La neuromodulación percutánea ecoguiada es una forma avanzada de electroterapia. Con el ecógrafo guiamos una aguja muy fina hasta el nervio diana y aplicamos la corriente directamente sobre él, lo que permite modular la señal de dolor y activar la musculatura profunda que estabiliza la columna.
Electrolisis Percutánea
La electrólisis percutánea (EPI®) es una corriente galvánica aplicada con aguja y guiada por ecografía. En la hernia discal la usamos sobre los tejidos que rodean la zona dolorosa, como la musculatura y la fascia, cuando hay inflamación persistente o fibrosis, siempre dentro de un plan que incluye ejercicio.
Ejercicio Terapéutico
El ejercicio terapéutico es la base de la recuperación. Diseñamos programas adaptados a cada persona y a la fase en la que está, y ajustamos la carga, la dosis y la frecuencia para avanzar con seguridad, recuperar la fuerza y la confianza y reducir el riesgo de recaídas.
Punción Seca
Con la punción seca tratamos los puntos gatillo de la musculatura que suele acompañar a la hernia, como los glúteos, el cuadrado lumbar o los músculos del cuello y la escápula, para reducir el dolor y la tensión muscular.
Magnetolith
Magnetolith es una terapia de transducción electromagnética, no invasiva y sin dolor. La usamos como complemento en el dolor crónico de la zona cervical y lumbar: en un ensayo con placebo en pacientes con dolor lumbar y otras dolencias musculoesqueléticas, redujo el dolor más que el tratamiento simulado.

¿Tienes una hernia discal en Madrid?
En FisioSpace tratamos la hernia discal sin cirugía con fisioterapia avanzada. Valoramos tu caso en la primera visita y te explicamos el plan antes de empezar.
¿Prefieres llamar? 633 118 725
📍 Calle Génova 12, 1º B, Madrid, junto a Alonso Martínez y a un paso de Chamberí y Quevedo · Sin lista de espera
Recuperación y Prevención de Futuras Hernias
Al terminar el tratamiento, lo que más protege la espalda es seguir activo y mantener la fuerza que has ganado: caminar a diario, hacer ejercicio de forma regular y volver a las cargas y al deporte de forma progresiva. No hace falta vivir con miedo a una postura concreta: lo importante es moverse a menudo y no estar muchas horas en la misma posición.
Conclusión
La mayoría de las hernias discales mejoran sin cirugía. Con un tratamiento activo que combine fisioterapia, ejercicio y, cuando hace falta, técnicas para controlar el dolor, la mayoría de las personas recupera su vida normal y reduce el riesgo de nuevos episodios. Lo importante es una buena valoración inicial para descartar señales de alarma y diseñar el plan adecuado para tu caso.
Escríbenos si tienes dudas sobre tu caso o quieres saber cómo podemos ayudarte.
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Escrito y revisado por Nelson Rodríguez Boada, fisioterapeuta colegiado n.º 13306 y director de FisioSpace.
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