El dolor de nervio no se parece a ningún otro. Quema, da calambres o descargas, hormiguea, deja zonas dormidas y muchas veces empeora por la noche. Es el dolor de la ciática que baja por la pierna, de la mano que se duerme con el túnel carpiano, de la neuralgia que salta al rozar la cara o del herpes que deja dolor cuando la piel ya se ha curado. En esta guía te explicamos por qué cuesta tanto tratarlo y qué puede aportar el láser de alta intensidad en cada caso, con lo que han demostrado los estudios y también con lo que no.

Qué es el dolor de origen nervioso

Cuando duele un músculo o una articulación, el nervio solo transmite la señal. En el dolor de origen nervioso, que en medicina se llama dolor neuropático, el problema está en el propio nervio: está comprimido, inflamado o lesionado, y se vuelve hipersensible. Por eso dispara señales de dolor aunque no haya ningún estímulo, y por eso se nota a lo largo de todo su recorrido y no solo en un punto.

Las señales que lo delatan son bastante características:

  • Dolor quemante, eléctrico o en forma de calambre.
  • Hormigueo, acorchamiento o una zona que se queda dormida.
  • Dolor con estímulos que antes no dolían, como el roce de la ropa.
  • Pérdida de fuerza en la mano o en el pie si el nervio lleva tiempo sufriendo.

Es un dolor difícil de tratar. Los analgésicos habituales ayudan poco, los fármacos específicos dan sueño o mareo a muchas personas, y el paciente a menudo no tolera el ejercicio o la terapia manual que necesitaría.

Cómo actúa el láser de alta intensidad sobre un nervio

El láser de alta intensidad trabaja en dos tiempos distintos, y conviene conocerlos antes de empezar.

El alivio llega pronto. La luz frena durante unas horas la transmisión por las fibras nerviosas finas, que son las que llevan el dolor. En un ensayo con placebo en personas sanas, una sola aplicación subió en el acto el umbral de dolor de esas fibras (Takeuchi y colaboradores, 2026). Ese rato con menos dolor lo aprovechamos para hacer el ejercicio, la neurodinámica o la terapia manual que antes no se toleraban.

La reparación tarda semanas. Un nervio lesionado tiene poca energía y necesita rehacer su cubierta de mielina y volver a crecer. En estudios con animales, la luz devuelve energía a la célula nerviosa, activa las células que fabrican la mielina y recupera los factores de crecimiento del nervio. En pacientes, la mejora de la sensibilidad se nota a partir del primer mes, no en la primera semana.

Láser de alta intensidad K-Laser Cube 4 para el dolor de origen nervioso en la columna

Lo que dicen los estudios, problema por problema

Ciática y dolor que baja por el brazo

En una revisión de 18 ensayos con 1.095 pacientes con dolor irradiado desde la columna, el láser de alta intensidad redujo el dolor de la pierna o del brazo 1,8 puntos sobre 10 más que un tratamiento simulado (De la Barra Ortiz y colaboradores, 2025). En la hernia cervical con dolor en el brazo, un ensayo doble ciego encontró menos dolor y mejor movilidad del cuello que con placebo (Konstantinovic y colaboradores, 2010). Te lo contamos con detalle en las páginas de ciática y de hernia discal.

Hormigueo o zona dormida tras una lesión o una cirugía

Es la zona acorchada junto a la cicatriz de una prótesis, el pie que se queda dormido tras una compresión o el labio que no se siente después de una cirugía de la boca. Este último caso es el mejor estudiado, porque el nervio de la mandíbula se comporta como cualquier nervio sensitivo lesionado. Una revisión de ensayos encontró que el láser mejora la sensibilidad a partir del primer mes (Ma y colaboradores, 2023), y en un ensayo triple ciego mejoró incluso en lesiones de más de seis meses (Salari y colaboradores, 2022). Para quien ya se había resignado, es una posibilidad real de mejorar.

Túnel carpiano

Sumado a la férula nocturna mejora más que la férula sola, y a los seis meses llega al mismo resultado que la infiltración de corticoide, aunque más despacio. La evidencia no es unánime y lo explicamos en nuestra página de túnel carpiano.

Neuralgia del trigémino

Es ese dolor como una descarga en la cara que salta al masticar, hablar o lavarse. En una revisión de 9 ensayos con 387 pacientes, añadir láser al tratamiento redujo el dolor unos 2 puntos sobre 10 (Taddeucci y colaboradores, 2026). Los resultados varían mucho de un estudio a otro, y el efecto tiende a perderse al terminar, así que se trabaja por ciclos. El láser suma a la medicación, no la sustituye: cualquier cambio de dosis lo decide siempre el neurólogo.

Herpes zóster y neuralgia postherpética

Aquí el momento lo es todo. En 250 pacientes con herpes zóster, quienes recibieron láser en los cinco primeros días de la erupción tuvieron mucha menos neuralgia a los seis meses que quienes no lo recibieron (Chen y colaboradores, 2016). Es un estudio observacional, no un ensayo con placebo, pero el mensaje práctico es claro: si tienes un herpes, consúltanos cuanto antes, siempre con el diagnóstico y el tratamiento antiviral de tu médico.

Neuropatía por quimioterapia

El hormigueo y el dolor en manos y pies que deja la quimioterapia es otro de los cuadros en los que aplicamos el láser. Lo explicamos en nuestra página sobre polineuropatía por quimioterapia.

Neuropatía diabética

Aquí somos prudentes: hay pocos estudios y sus resultados no coinciden, y el único ensayo piloto con placebo que tenemos no encontró diferencias (Santos y colaboradores, 2026). Si lo probamos, es con objetivos claros y revisando el resultado, y con especial cuidado con el calor en pies que han perdido sensibilidad.

Lo que no te podemos prometer

  • No arregla un nervio de un día para otro. El nervio se repara despacio, y la mejora de la sensibilidad se nota a partir del mes.
  • No llega a todo. Una raíz nerviosa dentro de la columna está demasiado profunda para la luz. Tratamos su entorno y el trayecto del nervio, donde sí llega.
  • No elimina la causa. Si el nervio sigue comprimido, hay que descomprimirlo: con férula, ejercicio, neurodinámica o, en algunos casos, cirugía.
  • No sustituye a tu medicación. La complementa, y cualquier cambio lo decide tu médico.

Cómo es el tratamiento

Primero valoramos de dónde viene el dolor, porque no es lo mismo una raíz irritada que un nervio atrapado en la muñeca o una lesión tras una cirugía. Con eso decidimos dónde aplicar el láser: casi siempre en el punto donde el nervio está comprimido o lesionado y a lo largo de su recorrido. La aplicación dura menos de 20 minutos por zona y se nota como un calor suave.

Lo habitual es un ciclo de unas diez sesiones, siempre dentro de un plan de fisioterapia con neurodinámica, terapia manual y ejercicio. Valoramos la reparación del nervio hacia la octava o décima sesión, no antes. Algunas personas con ciática o con dolor en el brazo notan algo más de dolor durante unas horas tras las primeras sesiones. Es pasajero, pero preferimos que lo sepas antes de empezar.

Preguntas frecuentes

¿El láser cura el nervio?

Ayuda a que se repare antes y alivia el dolor mientras tanto, pero el nervio se recupera a su ritmo y la causa de la compresión hay que tratarla aparte.

¿Cuándo voy a notar la mejoría?

El alivio del dolor puede notarse en las primeras sesiones. La recuperación de la sensibilidad, a partir del primer mes.

Tengo la lesión desde hace años, ¿merece la pena?

Puede merecerla. En los estudios, nervios con más de seis meses de evolución han recuperado sensibilidad, aunque suele hacer falta un ciclo más largo.

¿Puedo seguir con mi medicación?

Sí. El láser no interfiere con la medicación. Solo avísanos si tomas algún medicamento que dé sensibilidad a la luz.

¿Tienes dolor de nervio en Madrid?

Valoramos de dónde viene tu dolor en la primera visita y te explicamos el plan antes de empezar.

Reserva tu valoración

¿Prefieres llamar? 633 118 725

Calle Génova 12, 1.º B, Madrid

Estudios citados

  1. Takeuchi N, et al. Pulsed 830-nm laser irradiation modulates Aδ- and C-fiber-mediated pain thresholds in healthy adults: a randomized, sham-controlled trial. Lasers Surg Med. 2026. doi:10.1002/lsm.70138
  2. De la Barra Ortiz HA, et al. Effectiveness of high-intensity laser therapy in patients with spinal radiculopathy: a systematic review with meta-analysis. Lasers Med Sci. 2025. doi:10.1007/s10103-025-04575-9
  3. Konstantinovic LM, et al. Low-level laser therapy for acute neck pain with radiculopathy: a double-blind placebo-controlled randomized study. Pain Med. 2010. doi:10.1111/j.1526-4637.2010.00907.x
  4. Ma Y, et al. The effectiveness of photobiomodulation therapy on inferior alveolar nerve injury: a systematic review and meta-analysis. PLoS One. 2023. doi:10.1371/journal.pone.0287833
  5. Salari B, et al. Effect of delayed photobiomodulation therapy on neurosensory recovery in patients with mandibular nerve neurotmesis following traumatic mandibular fracture: a randomized triple-blinded clinical trial. J Photochem Photobiol B. 2022. doi:10.1016/j.jphotobiol.2022.112460
  6. Da Costa Taddeucci P, et al. Effectiveness of laser photobiomodulation in the management of trigeminal neuralgia: a systematic review and meta-analysis. Lasers Med Sci. 2026. doi:10.1007/s10103-026-04804-9
  7. Chen YT, et al. Early application of low-level laser may reduce the incidence of postherpetic neuralgia. J Am Acad Dermatol. 2016. doi:10.1016/j.jaad.2016.03.050
  8. Santos JAF, et al. Photobiomodulation with or without ILIB in diabetic peripheral neuropathy: a randomized pilot trial. Lasers Med Sci. 2026. doi:10.1007/s10103-026-04948-8
Escrito y revisado por Nelson Rodríguez Boada, fisioterapeuta colegiado n.º 13306 y director de FisioSpace. Última revisión: octubre de 2026.