El dolor lumbar es el dolor en la parte baja de la espalda, entre las costillas y los glúteos, y es uno de los motivos de consulta más frecuentes en fisioterapia. Casi todo el mundo lo sufre alguna vez. La buena noticia es que la mayoría de los episodios mejoran en pocas semanas si se tratan bien, y que mantenerse activo ayuda mucho más que el reposo. En esta guía te explicamos por qué duele, cuándo hay que preocuparse, qué ejercicios puedes hacer y cómo lo tratamos en FisioSpace.

Señales de alarma: cuándo ir al médico o a urgencias

La gran mayoría de los dolores lumbares no son graves. Pero si tienes alguno de estos síntomas, no esperes y acude al médico o a urgencias:

  • Pérdida de control de la orina o de las heces, o dificultad para orinar.
  • Pérdida de sensibilidad en la zona de los genitales, el periné o la cara interna de los muslos.
  • Pérdida de fuerza en una o las dos piernas que va a más.
  • Fiebre, pérdida de peso sin explicación o antecedentes de cáncer.
  • Dolor tras un golpe o una caída fuerte, sobre todo si tienes osteoporosis.
  • Dolor intenso y constante que no cambia con la postura ni con el movimiento, y que te despierta por la noche.

¿Por qué duele la zona lumbar?

En la mayoría de los casos no se encuentra una lesión concreta que explique el dolor. Es lo que se llama dolor lumbar inespecífico: músculos, articulaciones, ligamentos y discos de la zona están sensibles y protegidos, y el sistema nervioso amplifica la señal de dolor. No significa que «no tengas nada»: significa que no hay una lesión grave, y que el dolor tiene solución.

Las causas y los factores que más influyen son estos:

  • Sobrecargas y esfuerzos: levantar peso de forma brusca, cargas repetidas o un aumento repentino de actividad.
  • Falta de movimiento: pasar muchas horas sentado y tener poca fuerza en el tronco y los glúteos hace la espalda menos tolerante a la carga.
  • Hernia o protrusión discal: a veces irrita una raíz nerviosa y el dolor baja por la pierna. Lo explicamos en nuestras páginas de hernia discal y de ciática.
  • Cambios por la edad: la artrosis de las articulaciones de la columna o el estrechamiento del canal pueden dar dolor y rigidez, sobre todo a partir de los 50 años.
  • Estrés, mal descanso y miedo al movimiento: no causan la lesión, pero aumentan el dolor y hacen que dure más.

Mujer con dolor lumbar trabajando frente al ordenador tratada en FisioSpace Madrid

Lumbago, lumbalgia y dolor lumbar: ¿es lo mismo?

Sí. Son tres nombres para el dolor en la parte baja de la espalda. Lo que sí importa es cuánto tiempo dura:

  • Agudo: menos de seis semanas. Es el más frecuente y suele mejorar bien.
  • Subagudo: entre seis y doce semanas.
  • Crónico: más de tres meses. Aquí ya no basta con esperar: hace falta un tratamiento activo.

¿Por qué el dolor lumbar se vuelve crónico?

Cuando el dolor dura, el sistema nervioso se vuelve más sensible: la espalda duele con movimientos que antes no dolían, y los músculos se mantienen tensos para protegerla. A eso se suman el miedo a moverse, el reposo y la pérdida de forma física, que dejan la espalda cada vez menos preparada. Por eso el reposo prolongado en cama empeora el pronóstico, y por eso volver a moverse de forma progresiva y segura es parte esencial del tratamiento.

Cómo tratamos el dolor lumbar en FisioSpace

En FisioSpace hacemos una fisioterapia multimodal e integrativa: no aplicamos una técnica suelta, sino un plan que combina varias, cada una con una función concreta según lo que encontramos en tu espalda. Empezamos con una valoración para descartar señales de alarma, entender qué te duele y qué lo empeora, y ver cómo te mueves. Cuando hace falta, la completamos con ecografía musculoesquelética, que nos permite ver estructuras como las articulaciones facetarias o la fascia toracolumbar y localizar el origen del dolor.

Fisioterapia invasiva guiada por ecografía

Es una de las herramientas que más nos diferencia. Usamos agujas muy finas, de unos 0,25 milímetros de grosor, como las de punción seca o acupuntura, y las guiamos con el ecógrafo, de modo que vemos en todo momento dónde está la punta. Eso nos da una precisión milimétrica.

  • Neuromodulación percutánea ecoguiada. Llevamos la aguja junto a los nervios que más intervienen en el dolor lumbar: los ramos dorsales y los nervios de las articulaciones facetarias. A través de ella aplicamos una corriente parecida a la de un TENS, pero directamente sobre el nervio, con lo que el efecto sobre la señal de dolor es mucho más intenso que desde la piel. Además provoca una contracción de la musculatura profunda de la columna, que ayuda a inhibir el dolor.
  • Electrólisis percutánea (EPI). Es una corriente galvánica aplicada con la aguja sobre tejidos que no están bien: zonas con inflamación persistente, fibrosis, adherencias o infiltración grasa de la musculatura, frecuente en la lumbalgia crónica. Es muy útil cuando la fascia toracolumbar está engrosada, algo que vemos a menudo en la ecografía y que suele coincidir con la zona de dolor.

Ondas de choque focales

Las ondas de choque focales llegan a varios centímetros de profundidad y tienen un efecto analgésico muy potente. Las usamos sobre todo cuando la fascia toracolumbar está engrosada y en el dolor de origen facetario.

Terapia manual y osteopatía

Es clave. Con movilizaciones, estiramientos y técnicas sobre los tejidos mejoramos su estado mecánico, que en el dolor lumbar suele estar rígido. El acortamiento y la tensión de músculos como el psoas, el cuadrado lumbar, los paravertebrales o los glúteos están detrás de muchos dolores lumbares.

Tecarterapia (Indiba)

Tiene un efecto analgésico y antiinflamatorio que aprovechamos tanto en la fase aguda, con poco calor, como en la crónica, con más calor para estimular los tejidos de la zona lumbar.

Magnetolith y Sistema Superinductivo

Magnetolith es una terapia de transducción electromagnética que usamos por su efecto antiinflamatorio y para activar los procesos biológicos de recuperación de los tejidos. El Sistema Superinductivo genera un campo magnético de alta intensidad que despolariza el nervio y produce una contracción muscular; trabajando a distintas frecuencias estimulamos distintos tipos de fibras nerviosas y modulamos la señal de dolor.

Ejercicio terapéutico

Cierra el círculo. Una vez que hemos bajado el dolor y mejorado el estado de los tejidos, el ejercicio devuelve la movilidad, la fuerza del tronco, los glúteos y las piernas, y la confianza para volver a cargar la espalda. Es lo que consolida el resultado y previene las recaídas.

Educación sobre el dolor

Entender por qué duele y qué es seguro hacer reduce el miedo y ayuda a recuperarse antes. Te explicamos qué está pasando en tu espalda y cómo dosificar la actividad.

Láser de alta intensidad en el dolor lumbar

El láser de alta intensidad reduce la inflamación de los tejidos de la zona y frena durante unas horas la transmisión del dolor. Lo usamos al principio de la sesión, para aprovechar el rato de menos dolor con el resto del tratamiento.

  • Menos dolor y menos discapacidad. Una revisión de ensayos encontró que el láser de alta intensidad reduce el dolor lumbar 1,65 puntos sobre 10 más que los tratamientos de comparación, y mejora la capacidad para hacer vida normal (Abdildin y colaboradores, 2023).
  • Sumado al ejercicio. En 100 pacientes con dolor lumbar crónico, el láser de alta potencia con ejercicio redujo el dolor casi 4 puntos sobre 10, frente a algo más de 2 con un láser simulado y el mismo ejercicio (Vallone y colaboradores, 2014).

Para ser honestos: con láseres de baja potencia, una revisión de 12 ensayos no encontró un efecto relevante en el dolor lumbar inespecífico (Tomazoni y colaboradores, 2020). Es uno de los motivos por los que trabajamos con alta intensidad, y siempre dentro del plan multimodal.

¿Tu dolor lumbar no mejora?

Valoramos tu caso en la primera visita y te explicamos el plan antes de empezar.

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Ejercicios para el dolor lumbar

Estos ejercicios son seguros para la mayoría de las personas con dolor lumbar sin señales de alarma. Hazlos despacio y sin forzar: es normal notar alguna molestia, pero el dolor no debería aumentar mucho ni durar más de un rato después. Si empeora claramente, para y consúltanos.

Para ganar movilidad

  1. Gato y vaca: a cuatro patas, redondea la espalda llevando el ombligo hacia arriba y después húndela suavemente. Diez repeticiones lentas.
  2. Rodillas al pecho: tumbado boca arriba, lleva una o las dos rodillas hacia el pecho y mantén unos segundos. Diez repeticiones.
  3. Rotaciones de tronco: tumbado boca arriba con las rodillas dobladas, déjalas caer hacia un lado y hacia el otro sin despegar los hombros. Diez a cada lado.

Para ganar fuerza

  1. Puente de glúteo: boca arriba con las rodillas dobladas, eleva la pelvis apretando los glúteos y baja despacio. Tres series de diez.
  2. Bird dog: a cuatro patas, estira a la vez un brazo y la pierna contraria sin que se mueva la pelvis. Tres series de ocho por lado.
  3. Plancha lateral con rodillas apoyadas: de lado, apoyado en el antebrazo y las rodillas, eleva la cadera. Tres series de veinte segundos por lado.

Y, sobre todo, camina. Caminar a diario es uno de los mejores ejercicios para la espalda. Si quieres ir más allá, tienes nuestra guía para fortalecer el core.

Consejos para el día a día

  • Mantente activo. Sigue con tu vida tanto como el dolor te permita; el reposo en cama retrasa la recuperación.
  • Muévete a menudo. Si trabajas sentado, levántate cada 30 o 45 minutos y cambia de postura. No hay una postura perfecta: la mejor es la siguiente.
  • Dosifica la carga. Vuelve a levantar peso y a hacer deporte de forma progresiva, no de golpe.
  • Cuida el descanso. Dormir mal aumenta la sensibilidad al dolor.
  • Calor o frío. Usa el que te alivie; los dos sirven para calmar el dolor a corto plazo.

Preguntas frecuentes sobre el dolor lumbar

¿Es mejor el reposo o moverse?

Moverse. Puedes bajar el ritmo los primeros días si el dolor es fuerte, pero el reposo en cama prolongado empeora la recuperación.

¿Cuánto tarda en curarse un dolor lumbar?

La mayoría de los episodios agudos mejoran en pocas semanas. Si dura más de seis semanas, o vuelve una y otra vez, conviene un tratamiento de fisioterapia que combine varias técnicas con ejercicio.

¿Necesito una resonancia?

Normalmente no. Si no hay señales de alarma, las pruebas de imagen no cambian el tratamiento y muchas veces muestran hallazgos que también tienen personas sin dolor. Tu médico la pedirá si la necesitas.

¿Qué hago si el dolor me baja por la pierna?

Puede ser una ciática por irritación de una raíz nerviosa. Te lo explicamos en nuestra página de ciática. Si además pierdes fuerza en la pierna, consulta pronto.

¿Duele la fisioterapia invasiva?

Las agujas son muy finas y la mayoría de las personas lo tolera bien. Se puede notar una molestia breve o la contracción del músculo, y en las horas siguientes algo de agujetas en la zona. Antes de empezar te explicamos qué vas a notar.

¿Sirve el láser para el dolor lumbar?

El de alta intensidad ha mostrado reducir el dolor y mejorar la función, sobre todo combinado con el resto del tratamiento. El de baja potencia, en cambio, no ha demostrado un efecto relevante.

Estudios citados

  1. Abdildin Y, et al. High-intensity laser therapy in low back pain management: a systematic review with meta-analysis. Lasers Med Sci. 2023. doi:10.1007/s10103-023-03827-w
  2. Vallone F, et al. Effect of diode laser in the treatment of patients with nonspecific chronic low back pain: a randomized controlled trial. Photomed Laser Surg. 2014. doi:10.1089/pho.2014.3715
  3. Tomazoni SS, et al. Photobiomodulation therapy does not decrease pain and disability in people with non-specific low back pain: a systematic review. J Physiother. 2020. doi:10.1016/j.jphys.2020.06.010

Nelson Rodríguez Boada, fisioterapeutaEscrito y revisado por Nelson Rodríguez Boada, fisioterapeuta colegiado n.º 13306 y director de FisioSpace.
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